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  • Writer's pictureThe Useless Runner

Adios, Pete.

Que alivio! ~ Expresión.

"Estar contento de que alguien o algo se haya ido."


Translated by: Andres E. Jimenez M.


Esta es una publicación difícil de escribir por lo que esta representa sobre mi vida, por todo lo que he pasado desde que era niño, cómo abordé una etapa de mi vida que me enseñó más de lo que podría imaginar, y cómo una sola persona puede cambiar tu vida para siempre.


No me tomen a mal, no soy una víctima en esto, ni pretenderé que esto sea una triste historia sobre el fracaso. Estoy orgulloso de lo que he pasado, de esforzarme mucho para ayudar a alguien, y comparto esto con la esperanza de que en algún lugar, a alguien le resulte útil escribir su propia historia.


Hoy les voy a hablar de Pete*.


Pete era el tipo de persona que siempre tenía una excusa para todo. Siempre justificaba sus acciones culpando a los demás y no era realmente consciente de cómo evolucionaría su propia vida. Aunque él no se parecía en nada a mí, éramos buenos amigos, en realidad éramos grandes amigos. Salíamos juntos para descansar y no haciamos mucho.


Pete no era una persona muy deportista, no tenía ningún concepto sobre la salud o la actividad física, por lo que rara vez salía conmigo a rodar en bicicleta o incluso a caminar. He conocido a Pete por un largo tiempo y me acostumbré al hecho de que prefería hacer cosas diferentes a las que yo quería hacer, y eso me parecía bien. Para eso están los amigos al fin y al cabo, ¿no?.

Mientras luchaba con el peso y me esforzaba mucho por estar saludable, moverme más, y encontrar algún tipo de equilibrio (cualquier tipo de equilibrio para ser justos), Pete no se molestó en absoluto y realmente no mostró mucho apoyo. Esto no me enojó ni me molestó.


Esperaba que me apoyara un poco más en mi situación, ya que podía ver de primera mano cómo me costaba incluso caminar alrededor de la cuadra o montar en bicicleta. Siempre yo lo había ayudado con todos sus problemas y situaciones de la vida, por lo que fue un poco sorprendente que no intentara ni al menos mostrara algún interés en lo que yo estaba haciendo.


Traté de que Pete fuera a dar un paseo, o simplemente a caminar, pero no quería. Lo intenté muchas veces, incluso hablé con sus amigos para ver si querían juntarse, pero ni siquiera intento hacerlo.


Recuerdo haber hablado con mi esposa al respecto. ¿Cómo puedo motivar a Pete para que sea un poco más activo? Mi esposa siempre ha sido muy directa al hablar y dice las cosas como las ve.


'No te molestes, solo haz lo tuyo, el resto seguirá’, me dijo.


A medida que me volvía más activo y tuve un poco más de equilibrio en mi vida, Pete y yo perdimos el contacto por un tiempo y solo hablábamos un poco aquí y allá. Nos encontraríamos unas cuantas veces más, pero en ese momento sentí que habíamos perdido esa amistad, ese vínculo que solíamos tener. Había cambiado de costumbres y estaba teniendo algunos problemas en casa, pero en realidad no quería hablar mucho de ellos. Por otro lado, estaba teniendo muchos cambios positivos en mi vida, me sentía mejor, mis hijas estaban creciendo y tenía más tiempo para pasar con ellas. Finalmente estaba en un buen lugar. Por el contrario, Pete no lo estaba. No quería rendirme con mi amigo. Hice lo mejor que pude.


Lentamente comencé a darme cuenta de que Pete era una persona completamente diferente, que no quería mi ayuda. Prefería vivir su vida de una manera que iba en contra de todo lo que yo defendía. Continuó girando en una espiral sin fin, aislándose del mundo y sin escuchar nada de lo que yo tenía que decirle.


Era un buen amigo, un verdadero amigo. Pero no había nada más que pudiera hacer.


Tuve que dejar ir a Pete, para siempre.


Recuerdo ese día claramente, fue el 5 de septiembre de 2016. Estaba caminando a mi casa cuando vi a Pete por última vez. Caminaba hacia mí con la cabeza agachada, las manos en los bolsillos y la chaqueta con capucha. Levantó la cabeza, me miró a los ojos durante unos 3 segundos y siguió caminando, golpeando su hombro contra el mío, sacándome del camino.


El no dijo nada.


Miré hacia atrás y en silencio lo vi alejarse. Quería decir algo. Quería decirle que todo iba a estar bien, aunque en el fondo sabía que no sería así. Quería decirle que había esperanza para él en su vida y que, fuera cual fuera la situación a la que se enfrentara, podía salir adelante, podía sobrevivir, podía ser mejor. Quería agradecerle por estar ahí para mí, como un amigo, como alguien que entendió todo lo que pasé, todas mis luchas y todas mis victorias.


No le dije nada. Lo miré por última vez y le dije en voz baja: "Adiós, Pete."


Nunca más volví a saber de él, y espero que donde sea que esté, esté en paz. El mundo está lleno de gente como Pete. Personas que piensan que esto los convierte en un fracaso, o no tan exitosos como querían ser, y que no importa cuánto lo intenten, no hay salida. Esa ‘cierta cosa' puede ser cualquier cosa. Estar estresado, poco saludable, con sobrepeso, egoísta, cualquiera de esas puede deprimirte y hacerte sentir que no hay a donde ir, que no hay escapatoria.


¿Mi mensaje para ti?. No dejes que estas cosas te definan. Trabaja en mejoras marginales, poco a poco, día a día. Encuentra tu paz, encuentra tu norte y lentamente haz esa ‘cierta cosa’ que te hace un poco mejor de lo que eras ayer, incluso si solo significa caminar alrededor de la cuadra.


Verás, Pete pensó que estaba bien vivir su vida de la manera en que lo hizo. No sabía nada mejor. Tuvo que encontrar gente en el camino para entender que las cosas pueden mejorar, que hacer pequeñas cosas siempre ayuda a la largo de la vida.


Cosas como caminar un día, luego caminar un poco más al día siguiente. Cosas como salir a correr. Cosas como comer mejor. Cosas como involucrar a tus hijos en tus actividades diarias y enseñarles cómo funciona el mundo. Cosas como volver a nadar después de 25 años. Cosas como andar en bicicleta durante horas. Cosas como aprender de los que te rodean, y comprender diferentes puntos de vista, y tomar todo lo bueno que trae a tu vida. Cosas como la disciplina. Cosas como los buenos hábitos.


Podría seguir con esta lista por siempre.


Todos tenemos un amigo como Pete, y en algún momento todos tenemos que dejarlo ir, porque aferrarnos a él eventualmente nos retrasará.


Yo dejé ir a Pete, no porque tuviera que hacerlo, sino porque quize hacerlo. Se ha ido, y espero no volver a verlo nunca más. No quiero.


Supongo que en este momento entiendes quién era Pete y lo que representa en mi vida.


Deja ir a tu Pete, no vale la pena.


Gracias por leerme.



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